Para que la integración social sea una realidad, toda la unidad familiar debe encontrar los espacios apropiados para ello: Desde la escolarización de menores, hasta la capacitación profesional de jóvenes y personas adultas, o el cuidado de las personas mayores. En el caso de las mujeres inmigrantes, esto no se da, o se da muy tarde.
Las mujeres se quedan a cargo del cuidado familiar y de media suelen tardar mucho más en integrarse, encontrando, al menos, las siguientes dificultades detectadas:
Por eso, se hace necesario impulsar diferentes procesos de acompañamiento que promueva la participación del colectivo de mujeres, para que se desarrollen nuevas iniciativas en su territorio, para mejorar las relaciones en la comunidad e impulsar transformaciones en la misma que reviertan en una mejor calidad de vida. Se trata de: